vive sin obesidad

Obesidad e infertilidad

La obesidad y el sobrepeso producen alteraciones hormonales, tanto en el hombre como en la mujer, que pueden disminuir la capacidad de concepción y complicar el normal desarrollo de un embarazo.

A la hora de buscar un hijo, la obesidad es un factor de riesgo capaz de disminuir la fertilidad. En el caso de las mujeres, quienes presentan sobrepeso suelen tener mayores dificultades para quedar embarazadas y dar a luz, ya sea naturalmente o por medio de técnicas de fertilización asistida. En relación a los hombres, está demostrado que la obesidad masculina puede reducir tanto la concentración de esperma como la actividad espermática.

 

Por esto, en la actualidad es muy común que tanto mujeres como hombres consulten con especialistas en tratamientos contra la obesidad ya que resulta una manera muy eficaz para reducir el peso y potenciar la fertilidad de la pareja.

Además, el sedentarismo propio de la obesidad hace que los genitales masculinos estén sometidos a un efecto de temperatura elevada que afecta la fertilidad. Las consecuencias son desde una disminución de la cantidad de espermatozoides, la alteración de su función y la modificación en su forma.

En cuanto a las mujeres, la obesidad puede producir trastornos hormonales (Síndrome de Ovario Poliquístico, Hipotiroidismo, exceso de estrógenos y resistencia a la insulina, entre otros), capaces de provocar períodos menstruales anormales, es decir, anovulatorios, además de disminuir las posibilidades de una implantación adecuada del óvulo en el útero, lo cual disminuye la fertilidad.

La obesidad también influye sobre la evolución de los embarazos logrados con técnicas de reproducción asistida. Así, los cambios hormonales y metabólicos relacionados con la obesidad de la mujer pueden afectar a distintos niveles del proceso de embarazo. Por ejemplo, la calidad de los ovocitos puede verse reducida, puede dificultar la maduración embrionaria y afectar la evolución del embarazo.

Al reducir el peso y modificar las conductas nocivas adquiriendo unos hábitos saludables, los pacientes pueden volver a tener niveles óptimos de fertilidad.

Cuando se trata de obesidad mórbida (Índice de Masa Corporal superior a 40), esta tarea puede resultar muy difícil de cumplir y requerirá de ayuda profesional. Hoy en día, una de las alternativas más eficaces para mejorar este cuadro y cada vez más sugerida por los ginecólogos es a través de un tratamiento multidisciplinario que pude incluir tanto cirugía bariátrica como apoyo nutricional y psicológico. De utilizar esta opción, es esencial que se lleve a cabo a través de un equipo experimentado y que cuente con una preparación y seguimiento posoperatorio adecuado.

Cualquiera que sea la técnica empleada, es importante entender al tratamiento como una parte dentro de un proceso más amplio que implica el compromiso y voluntad de cada persona por mejorar su estilo de vida. En este sentido, la buena alimentación y el ejercicio físico son fundamentales.

Si bien la obesidad puede implicar un gran obstáculo para quienes proyectan tener un hijo, es posible tener un embarazo saludable cuando se trata la enfermedad con responsabilidad y compromiso.                                                                                                     

Laura.-