vive sin obesidad

La obesidad y las relaciones sociales

La obesidad puede ser causa de que la persona obesa vea disminuidas sus relaciones sociales y acabe siendo marginada por los demás, o se aísle como forma de evitar un posible rechazo.

El exceso de peso y el rechazo que suele provocar en el resto de la sociedad hace que muchas personas obesas tengan que renunciar a actividades sociales en las que no se atreven a participar. Puede resultar muy difícil para una persona con obesidad enfrentarse a la posibilidad de tener que ir a la playa a ponerse en bañador o salir con sus amigas a bailar.

Estos pensamientos negativos pueden llegar a ser tan fuertes que hagan que la persona prefiera quedarse en casa sola antes de exponerse al ridículo o al rechazo. Si este tipo de situaciones se repite y la ansiedad a enfrentarse a la valoración de los demás va creciendo, la persona puede acabar aislándose voluntariamente.

Este aislamiento puede provocar en la persona obesa graves problemas de autoestima y depresión, que además pueden agravar su problema, ya que la persona tenderá a quedarse en casa sin realizar ninguna actividad y calmando su vacío con comida, lo que conduce irremediablemente a un aumento de peso y a perpetuar su situación.

La solución a este problema puede ser difícil, pero no es imposible. Se sabe que las conductas poco saludables (como beber, fumar o comer en exceso) pueden extenderse a través de los círculos sociales ejerciendo un efecto conocido como “contagio social”. De hecho, la evidencia muestra que la probabilidad de tener exceso de peso se ve aumentada si la familia o el entorno cercano padecen sobrepeso.

No obstante, por fortuna, las conductas que impactan positivamente la salud también son contagiosas. Por tanto, implicarse en un nuevo estilo de vida resultará más fácil si dispones de apoyo social. Es cuestión de encontrar a las personas adecuadas en quien confiar durante este proceso.

El hecho de poder controlar nuestros impulsos al momento de comer y de abandonar el sedentarismo nos genera una sensación de autocontrol que eleva la confianza en nosotros mismos, nos satisface porque podemos vencer la tentación de quedarnos sentados frente a la televisión comiendo dulces. Todo ello eleva notablemente nuestra autoestima.

Al incrementar la autoconfianza y autoestima en nosotros, las relaciones interpersonales mejoran, los demás nos miran de manera diferente y nosotros actuamos con mayor confianza hacia ellos. Quién ha perdido peso y grasa corporal sabe de qué estamos hablando y conoce todos los beneficios “invisibles” que produce el adelgazar en el organismo. Si bien podemos buscar un objetivo estético o físico, también podemos tener otros motivos para quemar grasas que no puede medir la báscula.

Estos beneficios no visibles de adelgazar comprueban que más allá del cuerpo, el proceso de adelgazamiento es todo un cambio en nuestra vida, pues afecta diferentes aspectos de la misma y nos beneficia más allá de lo físico.                                                                    

Laura.-