vive sin obesidad

Pérdida de peso y mejora de la incontinencia

El sobrepeso se ha convertido en uno de los mayores problemas de la actualidad y, en la mayoría de los casos, es desencadenante de otras enfermedades. Tal es el caso de la incontinencia urinaria.

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina debida a diferentes causas, entre las que destaca la obesidad.

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo de la incontinencia tanto de orina como fecal. Las mujeres obesas son susceptibles a ambas formas de incontinencia. Aunque la incontinencia puede presentarse tanto en hombres como en mujeres, en ellas la incidencia es del doble. Asimismo la calidad de vida de las pacientes con incontinencia empeora conforme avanza la edad de las mismas, existiendo una mayor sintomatología miccional y más episodios de infecciones de orina. Más del 50 por ciento de las mujeres que sufren incontinencia tiene dificultades en sus relaciones sexuales por el temor a sufrir un episodio durante el coito, además de tener falta de concentración y de rendimiento en el trabajo por tener que levantarse a orinar durante la noche.

 

El motivo principal de la incontinencia se debe a la sobrecarga del suelo pélvico producida por la obesidad, lo que favorece el deterioro del tejido conectivo alterándose así algunos de los mecanismos de soporte de la vejiga y la uretra.

En la mayoría de casos, se trata de una incontinencia urinaria de esfuerzo, ya que los músculos pélvicos del esfínter, que sostienen la vejiga y uretra, están debilitados, siendo el sobrepeso en muchos casos uno de los factores que más afecta a ese deterioro. El esfínter no puede impedir el flujo de orina cuando se ejerce presión sobre el abdomen, produciéndose entonces una situación de incapacidad a la hora de contener la orina en determinados momentos como cuando se tose, se ríe, se coge algo de peso, se estornuda, etc...lo que supone un gran problema para la persona que la padece, y no solo a nivel físico, sino también un problema social.

Es importante saber que así como el aumento de peso puede empeorar los síntomas existentes de la incontinencia, la pérdida de peso puede revertir la situación y conducir a mejoras. Por lo tanto, la obesidad es un factor de riesgo modificable para la incontinencia y los pacientes deben hacer esfuerzos sinceros para bajar de peso de manera que puedan gestionar mejor y controlar la incontinencia.

En este sentido, existen medidas preventivas y opciones de tratamiento de la enfermedad y una de ellas pasa por una modificación de hábitos de comportamiento. En el caso de mujeres con sobrepeso, un programa de adelgazamiento adecuado que combine pérdida de peso, con cambio de hábitos alimenticios y algo de ejercicio es clave a la hora de reducir y/o prevenir el desarrollo de la enfermedad.

Pero, en determinadas ocasiones en las que la pérdida de peso suponga una gran dificultad para la persona, va a ser necesario buscar solución en la cirugía bariátrica.

De hecho, las investigaciones muestran que los pacientes obesos que se sometieron a cirugía bariátrica mostraron una disminución significativa de los casos de incontinencia urinaria de esfuerzo.

Esto supone una mejora significativa en la calidad de vida de estos pacientes. No solo va a mejorar su nivel de actividad física, la calidad del sueño y el rendimiento en el trabajo, sino que también se va a ver favorecida su imagen corporal, ya que no van a precisar del uso de empapadores y absorbentes para la incontinencia y va a mejorar su olor corporal. Esto va a beneficiar sus relaciones sociales y sexuales y va a influir positivamente en su entorno familiar y laboral.