vive sin obesidad

Ictus y obesidad

La obesidad aumenta el riesgo de sufrir un ictus.

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que aparece por un trastorno brusco de la circulación sanguínea del cerebro. La consecuencia es que una determinada región del cerebro queda alterada, dando lugar a parálisis o incluso la muerte.

Según un reciente estudio, las personas con sobrepeso presentan niveles más altos en la sangre de un aminoácido llamado homocisteina que las personas no obesas, lo que aumenta el riesgo de sufrir un ictus. Los ictus de causa desconocida, denominados criptogénicos, en los que se ha centrado la investigación, se producen a edades muy bajas si se comparan con otros tipos de ictus. En dicho estudio, el 38 por ciento de los obesos que sufrieron ictus criptogénico presentaron este aminoácido, frente al cero por ciento de los pacientes con sobrepeso que no lo padecieron.

 

El tener este aminoácido homocisteina en la sangre en niveles mucho mayores que aquellas personas que tienen un peso normal aumenta el riesgo de sufrir un ictus.

Por otro lado, en la misma investigación, se determinó que las personas con ictus tenían un índice de masa corporal mayor que las personas sanas, así que por sí solo, el sobrepeso representa un grave factor de riesgo. Tanto el sobrepeso como la obesidad pueden aumentar en más del doble las probabilidades de sufrir enfermedades coronarias e ictus.

Asimismo, no debemos olvidar que el sobrepeso y la obesidad a su vez están relacionadas con una mayor prevalencia a padecer diabetes, hipertensión y colesterol, los cuáles a su vez son causas y factores de riesgo para sufrir un ictus.

El “tener kilos de más” supone un peligro para nuestro cuerpo, por lo que es importante someterse a un tratamiento para combatir el sobrepeso y/o la obesidad si queremos cuidar de nuestra salud. En ocasiones es necesario recurrir a la cirugía Bariátrica para conseguirlo, pero aun así, no debemos olvidar que no solo es importante deshacerse de los kilos de más, sino que además hay que llevar una dieta saludable, no fumar, no beber alcohol o hacerlo de forma moderada y practicar algo de ejercicio durante al menos 40 minutos al día. De esta manera se reducirá hasta en un 62% las probabilidades de padecer un ictus.